Este libro de poemas es un descenso íntimo y perturbador a los pasillos de un manicomio, un espacio donde la cordura y el delirio conviven sin fronteras claras. Desde ese encierro físico y simbólico, la voz poética escribe sobre la locura no como una enfermedad aislada, sino como una forma extrema de lucidez: una mirada cruda y honesta sobre el mundo y sobre sí mismo., El amor aparece como una obsesión persistente, marcada por la ausencia y el deseo. Es un amor que duele, que salva por momentos y que, en otros, empuja al abismo. Los vicios —el alcohol, las drogas, la autodestrucción— funcionan como refugio y condena a la vez, presentados no con romanticismo, sino con una sinceridad desgarradora., El lenguaje del poemario es intenso y confesional, cargado de imágenes oscuras y símbolos recurrentes: paredes que escuchan, pastillas que silencian pensamientos, noches interminables donde la mente no descansa. Cada poema parece escrito con urgencia, como si fuera una nota dejada antes de desaparecer o un grito que busca ser escuchado desde el otro lado de la razón., En conjunto, el libro no solo retrata la experiencia de la locura, sino que cuestiona los límites de lo “normal” y lo “aceptable”. Es una obra incómoda y poderosa, que invita al lector a confrontar sus propios miedos, pasiones y excesos, recordándonos que, en algún punto, todos habitamos un manicomio interior.
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